Higiene y Seguridad Laboral | El actual desarrollo y el medio ambiente
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Posted by mcusmai in Sin categoría

El actual desarrollo y el medio ambiente

Sin lugar a equívocos, las formaciones socioeconómicas prevalecientes durante la evolución del desarrollo de la Humanidad, incluidos el capitalismo y el socialismo, no han logrado ofrecer una solución al deterioro ecológico ancestral y a la creciente crisis ambiental de nuestros tiempos. De una parte las posiciones afiliadas al capitalismo mantienen supeditadas las acciones de beneficio ambiental a la maximización de las ganancias económicas y a los resortes del mercado, con una extrema desigualdad e injusticia social, mientras que las percepciones de corte socialista están dominadas por un marcado humanismo, pero con limitaciones en cuanto a las concepciones ecológicas y al crecimiento económico.

El resultado histórico que ha devenido del desarrollo conocido hasta el presente no ha conducido sino, a un marcado deterioro del medio ambiente, a consecuencias de una insensata y despiadada intervención humana sobre los sistemas ambientales de nuestro entorno planetario, poniendo en peligro la existencia de los sistemas sustentadores de vida en La Tierra, que a su vez colocan en riesgo de desaparición a la propia especie humana.

El siglo XX, que ha sido un siglo intensamente industrial y tecnológico, proporciona una perspectiva impresionante de lo conseguido en términos de evolución tecnológica. La magia soñada en otras épocas se ha hecho realidad ante los ojos de los habitantes del siglo, ya sea en términos de volar como las aves, comunicarse a distancia, producir y controlar la energía, dominar la materia a través de sus interrelaciones químicas y producir así nuevos productos y materiales, crear alimentos sin límite con bastante independencia del sol y de la lluvia, curar las enfermedades y extender la vida de las personas, dominar las inclemencias del tiempo, y acercarse al infinito en todas las direcciones. Hemos creado un mundo artificial del que dependemos inevitablemente para vivir. Un mundo al que se ha llegado con el concurso de tres habilidades o cualidades específicas del hombre, sin las cuales no sería tal: la habilidad ya mencionada, de crear artefactos multiplicadores de sus capacidades físicas; la habilidad de fijarse objetivos externos a él mismo y alcanzarlos; y la habilidad de multiplicarse, expandirse y colonizar todos los espacios posibles, incluidos los más lejanos y adversos. Es decir, hemos creado un mundo artificial pero profundamente humano, ya que ha surgido del hombre mismo dando libertad a su naturaleza más profunda y a sus características más genuinas. El único problema es que la tecnología, una vez fuera de la mente del hombre, es decir, una vez hecha realidad física, y una vez puesta al servicio de los intereses de unos y de otros, adquiere autonomía, se rebela y causa, o puede causar, estragos sin límite en la vida del hombre. Entre otros, y para empezar, puede afectar a lo que hemos dado en llamar “humano”, un término y concepto, siempre en los primeros lugares de la actividad de reflexión de los hombres, que atrae de nuevo con fuerza en la actualidad, el interés de todos: pensadores, intelectuales y políticos. Puede que, además de la naturalidad de la tecnología, es decir, de su generación espontánea desde el interior del hombre, la sociedad tecnológica actual haya surgido de la enorme utilidad que proporciona vía de crecimiento económico, acumulación de riqueza y dominio y preeminencia de unos sobre otros.

A las puertas del siglo XXI el nivel de desarrollo nunca antes alcanzado por la ciencia y la tecnología está marcando transformaciones tan significativas en la sociedad actual como lo hicieron en su momento las dos revoluciones industriales, de ahí la denominación de tercera revolución industrial al cambio cualitativo y la interrelación ciencia-técnica-tecnología-producción y el papel protagónico de la ciencia y su conversión en fuerza productiva directa, proceso que identificamos como Revolución Científica Técnica.

En el ámbito social se aprecia el elevado costo del desarrollo que gravita sobre el capital humano, la insuficiente valoración del impacto social en el proceso de desarrollo, la incipiente cultura ambiental en cuanto a gestión participativa, la insuficiente sensibilización humana sobre los problemas del ambiente y la escasa utilización de las elevadas potencialidades humanas para resarcir los efectos negativos sobre el ambiente.

Los componentes más sensibles que alertaron sobre el deterioro del medio ambiente, se refieren a los efectos nefastos de los actuales estilos de desarrollo, sobre las aguas, el aire atmosférico, los suelos, la diversidad biológica, los cambios climáticos y las condiciones culturales, curativas, éticas y estéticas de la naturaleza.

En tal compleja situación se ha originado por lo tanto una nueva crisis, la ambiental, que se añade a tantas otras propias de estos tiempos, como son entre otras la económica, la financiera y las guerras y que con diferente connotación a éstas últimas, amenaza a más largo plazo con el exterminio de la especie humana.

En la actualidad la Humanidad asiste a la crisis de la era del desarrollismo industrial, dado el acusado declive que muestran sus efectos sobre los sistemas sustentadores de la vida en el Planeta y sobre la propia subsistencia del ser humano. Resulta evidente reconocer que la tecnología y la eficiencia económica comienzan a rendirse ante las respuestas y reacciones de los sistemas biofísicos, a su transformación desmedida, y al hecho de que no se respeta la lógica propia de las leyes de la Naturaleza (Jiménez Herrero, 1995).

Si bien señala Clark (1998), que se experimenta un “abismo creciente entre el avance de la ciencia y de la tecnología mismas y el ritmo y alcance del progreso social”, se aprecia además la profundización de tales contradicciones con respecto al medio ambiente, donde habita el ser humano y del cual depende para su propia existencia.

Incuestionablemente, los actuales patrones de desarrollo y consumo se perciben ante el conocimiento científico contemporáneo, como absolutamente insostenibles en términos ecológicos y no pueden por tanto servir de referencia futura a los que pretenden desarrollarse (Clark, 1998).

En consecuencia parte de la Humanidad se ha dedicado a la búsqueda de un paradigma alternativo de desarrollo a los actuales y fracasados modelos existentes, que no son más que el resultado de la interacción multilateral de la sociedad, la ciencia y la tecnología, lo que a su vez ha propiciado el surgimiento de un nuevo paradigma científico, dados los nuevos retos que tal problemática le impone a la ciencia y a los propios científicos de estos tiempos. Al respecto, se precisa que un nuevo paradigma ofrezca una visión alternativa a la realidad actual, en consonancia con la búsqueda de una solución de esa contradicción.

 

Fuente http://www.gestiopolis.com/problemas-sociales-ciencia-tecnologia-frente-reto-desarrollo-sustentable/

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